China dejó de ser, para muchos viajeros, ese destino lejano, misterioso e inaccesible que durante décadas parecía pertenecer a otra parte del mundo. En los últimos años, el gigante asiático comenzó a aparecer en las redes sociales de una manera diferente: trenes de alta velocidad, ciudades futuristas, tecnología integrada a la vida cotidiana, comida y cultura. La curiosidad creció. Y con ella, también, comenzó a convertirse en un destino cada vez más atractivo, tanto para quienes buscan nuevas experiencias culturales como para empresarios, estudiantes y profesionales interesados en conocer de cerca una economía que se encuentra entre las más importantes del planeta.

El año pasado, un grupo de empresarios y profesionales tucumanos, liderados por la Fundación del Tucumán, viajó a China para absorber conocimientos, explorar oportunidades y construir conexiones con ese país.

En el caso de Pamela Mazziotti y Rocío Tomsic, el viaje nació por una inquietud similar. Ellas lo hicieron a través de otra fundación. La experiencia, llamada Viaje Académico a China 2026, está diseñada para comprender de manera práctica cómo se hacen negocios con China, a través de encuentros, visitas y análisis aplicados.

Pamela, que es contadora, y Rocío, que realiza mentorías y análisis de las condiciones laborales y humanas dentro de las organizaciones, querían sumar aprendizajes para sus trabajos asesorando empresas que atraviesan procesos de crecimiento o reestructuración.

Una de las cosas que más les llamó la atención fue la confianza. “En China, la confianza no es una consecuencia de los negocios, es su punto de partida. Durante una visita a una startup, fui invitada a cenar por uno de sus referentes. Por horas hablamos de la vida, de la familia, de los sueños; casi nada de trabajo. Hacia el final entendí: esa persona no quería conocer mis capacidades, quería conocerme a mí”, contó Rocío.

Lo que sí les costó fue el idioma. La barrera idiomática sigue siendo un desafío. “China tiene una tecnología que le permitió conectarse con el mundo sin que el idioma fuera un impedimento grande. Pero ahora están empezando a tomar conciencia de que el contacto humano también es necesario”, observaron.